Catamarca tiene una manera muy propia de abrazarte con su naturaleza. A veces en forma de yungas húmedas y misteriosas, otras en pendientes verdes donde vuelan los cóndores, en castillos de piedra moldeados por el tiempo, o en esos cerros teñidos de óxidos que parecen pintados. Y si seguimos hacia la puna, aparece el desafío noble de subir un volcán que regala vistas que quedan para siempre.
Hoy te propongo cinco senderos para caminar Catamarca a tu ritmo. Son recorridos de baja y media dificultad, ideales para hacer durante todo el año con la compañía de un guía local. Solo necesitás agua, ropa liviana, buen calzado y esas ganas de respirar un aire distinto.
Túneles de La Merced
A pocos kilómetros de la localidad de La Merced, en Paclín, se abre paso un sendero rodeado de selva de montaña. Los famosos Túneles, que iban a formar parte de una vía férrea que uniría Catamarca con Tucumán, quedaron truncos pero hoy son parte de una caminata llena de historia y naturaleza.

Son unos 10 kilómetros de baja dificultad entre árboles húmedos, sombras frescas y esas estructuras que invitan a imaginar cómo hubiese sido aquella conexión ferroviaria. Es una salida perfecta para quienes buscan una caminata accesible y diferente.
La Silleta en Las Juntas
Si hay un lugar que te hace sentir lo pequeño y lo hermoso que es estar en la montaña, es La Silleta. Está a casi 2.500 metros de altura, en Las Juntas, a unos 59 kilómetros de la capital catamarqueña.

El sendero demanda 22 kilómetros de marcha con una pendiente sostenida, pero el premio es enorme. Entre cumbres verdes, senderos angostos y la posibilidad de ver cóndores planeando, la caminata se vuelve un viaje en sí mismo. Primavera y verano son especialmente bellos acá, cuando las margaritas silvestres tapizan las laderas.
Los Castillos de Villa Vil
A simple vista ya sorprenden desde la ruta, pero caminar entre Los Castillos es otra historia. Esta formación rocosa cerca de Villa Vil, en el departamento Belén, parece esculpida por artistas gigantes.
La erosión del viento y el agua trabajó durante millones de años hasta crear torres y paredes naturales que recuerdan castillos góticos. El sendero es de unos 5 kilómetros y de dificultad media, ideal para quienes disfrutan de observar texturas, colores y formas que cuentan la historia geológica de la región.
Cerro de Colores en Santa María
Los Valles Calchaquíes guardan uno de esos regalos visuales que nunca cansan. A 30 kilómetros de Santa María están los cerros de colores, donde los minerales y óxidos pintan la montaña con tonos rojizos, amarillos y naranjas.

Acá se pueden hacer caminatas de baja y media dificultad según lo que se acuerde con el guía. El desafío más tentador es llegar hasta el Castillo Colorado, una formación de más de 100 metros que ofrece una vista panorámica del valle que emociona.
Volcán Alumbrera en la puna
A siete kilómetros de Antofagasta de la Sierra aparece este volcán imponente, de 3.500 metros de altura. El ascenso atraviesa granza volcánica, escoriales y lava petrificada, una mezcla de texturas que te recuerda que estás caminando en territorio ancestral.

Desde el cráter, la recompensa es la vista hacia la Laguna Alumbrera, hogar de flamencos rosados y otras especies que le dan vida a este paisaje tan característico de la puna catamarqueña. Es un trekking de dificultad media que pueden disfrutar familias y grupos con ganas de aventura controlada.
Recomendaciones para una buena experiencia
Todos estos senderos se hacen mejor con la compañía de un guía o una agencia habilitada. Además de cuidar tu seguridad, te ayudan a entender y apreciar cada rincón del paisaje.
Para más información sobre prestadores locales, podés consultar visitcatamarca.com o seguir las cuentas oficiales @visitcatamarca.