Hay lugares que uno no espera. Y después están esos lugares que te cuentan una historia que todavía sigue viva.

En Victorica, al oeste de la provincia de La Pampa, funciona el Museo El Taller. Pero no es solo un museo de autos antiguos. Es el legado de una familia que decidió no dejar que el tiempo se lleve lo que otros hubieran tirado.
Cuando hablé con Carlos Pagella en Viajero Frecuente, no sentí que me estuviera contando la historia de un museo. Sentí que me estaba abriendo la puerta de su casa.
El abuelo que empezó trabajando bajo un chañar
El fundador del taller fue el abuelo de Carlos, un inmigrante italiano que llegó a Sudamérica con apenas 14 años. Pasó por Brasil, Tucumán, Chaco y Buenos Aires hasta que terminó instalándose en Victorica, en los primeros años del 1900. No había grandes estructuras. No había galpones. No había manuales técnicos.
Trabajaba bajo un árbol de chañar. Por eso al principio lo llamaban “Taller Aéreo”. No por los aviones, sino porque el taller estaba al aire libre.

Ya en 1912 y 1913 enviaba cartas a Buenos Aires haciendo consultas mecánicas. Esos documentos todavía se conservan. Y no son un detalle menor: muestran que estamos hablando de uno de los primeros talleres de la provincia. En 1946 finalmente pudo construir el edificio. Y muchas de las herramientas originales, incluido su banco de trabajo, siguen ahí.
Lo que se hereda no siempre es un objeto. A veces es una forma de mirar la historia
Carlos es segunda generación. Su papá, conocido como “Pipo”, y sus tíos siguieron con el taller durante décadas. Pero

hay algo que me quedó resonando de la charla: en la familia Pagella son de guardar. Fotos, cartas, recuerdos, herramientas. Postales de clientes que pasaban por Victorica, rompían un motor y se quedaban días esperando el arreglo. Nada se tiraba, gracias a eso hoy el museo no es una colección comprada. Es memoria auténtica.
Los autos que todavía arrancan
Actualmente el museo exhibe nueve vehículos dentro del galpón, aunque la colección es mayor.
Algunos de los modelos que podés ver: Chevrolet 1932, Chevrolet 1939 y 1940, Ford Sedán 1946, Ford 1947, Pickup Fargo 1960, Ford F100 1966 y 1972, Fiat 1500, Fiat 1100, Coupé Torino, Land Rover 1958.-

Lo más lindo es que muchos siguen funcionando. No están ahí como piezas muertas. Circulan por Victorica. Forman parte del paisaje. La restauración la hacen como hobby, conectados con grupos de coleccionistas y especialistas en redes sociales. Una pasión que atraviesa generaciones.
Victorica, más que un punto en el mapa
Victorica es considerado el primer pueblo de La Pampa. Tiene raíces profundas, historia vinculada al pueblo ranquel y un reconocido circuito de motocross que convoca fechas nacionales. Es un pueblo donde todavía funciona la comunidad. Si preguntás en la estación de servicio o en la oficina de turismo, saben quién es Carlos y cómo ubicarlo.
Ese detalle dice mucho.
Cómo visitar el Museo del Taller en Victorica
No tiene horario fijo. No abre todos los días. Tenés que contactarte directamente con Carlos Pagella:
- Instagram: @museo_el_taller
- WhatsApp: 2954 44 6623
Él siempre encuentra un momento para abrir el portón y hacer un recorrido guiado que no se parece a ningún otro.
Si estás viajando por el oeste pampeano, no pases de largo.
No es un museo masivo, no es una experiencia armada para turistas apurados, no es un decorado.
Es la historia de un inmigrante que empezó bajo un árbol. Es una familia que decidió conservar.
Es un taller que se convirtió en memoria viva.
Y a veces, viajar también es eso. Detenerse. Escuchar.
Y entender que la Argentina profunda está llena de historias que todavía tienen el motor encendido.