El viaje que muchos creían terminado vuelve décadas después: llega la tendencia de los «Reegresados»

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By Gaby Jatón

Hay viajes que terminan cuando volvemos a casa. Y hay otros que, aunque pasen veinte, treinta o cuarenta años, siguen ocupando un lugar especial en la memoria.

En los últimos meses, el turismo argentino empezó a registrar un fenómeno hermoso y super divertido: los viajes de egresados para adultos. Ya no se trata de adolescentes; ahora son los grupos de excompañeros de secundaria de 40, 50 o 60 años los que arman las valijas para revivir las mejores anécdotas de su juventud, pero con una vuelta de tuerca mucho más confortable.

El video viral que encendió la chispa

Todo comenzó a tomar fuerza masiva a raíz de un video que se volvió viral en las redes sociales. En las imágenes se podía ver un avión completo ocupado por una «Promo 1985». Lejos de la timidez, los pasajeros cantaban las mismas canciones de cancha de su adolescencia a miles de metros de altura.

Los programas recrean parte del espíritu de aquellos viajes: excursiones clásicas, encuentros grupales, fiestas temáticas con música de la época y recorridos por algunos lugares emblemáticos, aunque con un formato mucho más relajado y confortable que el de un viaje estudiantil tradicional.

Detrás de esta tendencia hay un fenómeno que va mucho más allá del turismo.

En los últimos años la nostalgia se transformó en una de las grandes motivaciones para viajar. Cada vez son más las personas que eligen destinos vinculados con recuerdos de la infancia, vacaciones familiares o momentos importantes de su vida. En este caso, el viaje deja de ser solamente conocer un lugar y pasa a ser una forma de volver a conectar con una etapa que quedó guardada en la memoria.

Los organizadores incluso agrupan a los viajeros por generaciones. Hay salidas para quienes fueron egresados en los años 80, en los 90, en los 2000 o en décadas más recientes. La música, la ambientación y muchas de las actividades cambian según la promoción para que cada grupo vuelva a encontrarse con el clima de su época.

Lo llamativo es que muchos de los participantes ni siquiera regresan con el mismo grupo de compañeros. Algunos viajan con amigos de hoy, otros con su pareja y otros simplemente se suman solos para compartir la experiencia con personas que vivieron algo parecido en otra escuela y en otra ciudad.

Y quizás ahí esté la clave.

Porque, en realidad, estos viajes no intentan volver al pasado. Intentan resignificarlo.

Después de todo, uno ya no es el adolescente que cantaba en el micro o esperaba ansioso la fiesta de la espuma. Pero sí puede volver a mirar ese momento con otros ojos, valorar todo lo vivido y descubrir que algunos recuerdos también merecen una segunda oportunidad.

Al fin y al cabo, hay viajes que nunca terminan. Simplemente esperan el momento indicado para volver a empezar.

Y vos? Te animaría a subir al micro otra vez? Contanos en los comentarios de qué promo sos y a dónde te irías!

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