Cómo viajar de forma sustentable: 6 cambios simples que mejoran cada viaje

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By Gaby Jatón

Hay una frase que escuché muchas veces mientras viajaba por Argentina: «Dejá el lugar un poquito mejor de como lo encontraste». Puede sonar simple, pero encierra una forma distinta de entender los viajes.

Miramar de Ansenuza

Viajar no es solamente conocer paisajes nuevos o sacar lindas fotos. También es la oportunidad de generar un impacto positivo en los lugares que visitamos. Y, según el último informe de sustentabilidad de Booking.com cada vez más personas piensan igual.

La plataforma realizó una encuesta entre 32.500 viajeros de 35 países, entre ellos Argentina, y encontró un dato alentador: el 85% considera importante viajar de manera más sustentable y casi siete de cada diez personas quieren dejar los destinos mejor de como los encontraron.

Pero, ¿qué significa realmente ser un viajero sustentable?

La buena noticia es que no hace falta cambiar completamente la manera de viajar. Muchas veces alcanza con tomar pequeñas decisiones que benefician tanto al destino como a quienes viven allí.

1. Animarse a descubrir lugares menos conocidos

Todos tenemos esa lista de destinos famosos que soñamos visitar. Pero muchas veces, a pocos kilómetros, existen pueblos, parques o rincones que reciben menos visitantes y ofrecen experiencias igual de auténticas.

Agustin Roca Viajero

Elegir estos lugares ayuda a distribuir mejor el turismo, evita la saturación de los sitios más concurridos y permite descubrir historias que rara vez aparecen en las guías tradicionales. En Argentina sobran ejemplos de pequeños pueblos que merecen una parada.

2. Viajar fuera de temporada

Si alguna vez viajaste en temporada baja, seguramente ya descubriste una de sus mayores ventajas: todo se disfruta con más calma.

Hay menos gente, los prestadores tienen más tiempo para conversar con los visitantes y la experiencia suele ser mucho más tranquila. Además, distribuir el turismo durante todo el año también ayuda a las economías regionales.

3. Moverse como un vecino más

Caminar, usar bicicleta o subirse al transporte público no solo reduce el impacto ambiental.

También cambia la forma de conocer un lugar. Es caminando donde aparecen ese café escondido, la feria de artesanos o esa conversación inesperada con un vecino que termina siendo uno de los mejores recuerdos del viaje.

4. Elegir comer y comprar donde el dinero queda en la comunidad

Cada compra que hacemos durante un viaje también es una decisión.

Villa Yacanto Viajero

Almorzar en un restaurante familiar, comprar artesanías hechas por productores locales o contratar guías del lugar hace que una mayor parte del dinero quede en la comunidad y beneficie directamente a quienes viven del turismo.

Además, los recuerdos suelen tener mucho más valor cuando conocemos la historia de quien los creó.

5. Cuidar el entorno natural

Los paisajes que tanto disfrutamos necesitan de nuestro compromiso para seguir siendo iguales dentro de unos años.

Llevar una botella reutilizable, evitar los plásticos descartables, no salir de los senderos señalizados y respetar la flora y la fauna son gestos pequeños que hacen una enorme diferencia.

Punta Tombo Viajero

La naturaleza siempre devuelve lo que recibe. Vale la pena dejarle buenos motivos para seguir sorprendiéndonos.

6. Acercarse a la cultura local con respeto

Cada destino tiene sus propias costumbres, tradiciones y formas de vivir.

Antes de viajar, dedicar unos minutos a conocer esas particularidades puede evitar malos entendidos y enriquecer muchísimo la experiencia. Aprender algunas palabras típicas, respetar los espacios religiosos o pedir permiso antes de fotografiar personas son gestos sencillos que hablan de respeto.

Al final, los mejores viajes no siempre son los que recorren más kilómetros. Muchas veces son aquellos en los que logramos conectar con la gente del lugar y entender un poquito mejor su forma de vivir.

Viajar deja huellas. La decisión es cuál queremos dejar.

El turismo genera trabajo, impulsa las economías regionales y mantiene vivas muchas comunidades. Pero también puede generar problemas cuando no se practica de manera responsable.

Por eso, más que hablar de grandes cambios, quizás la clave esté en incorporar pequeños hábitos cada vez que armamos las valijas.

Porque viajar es un privilegio. Y cuidar los destinos que tanto disfrutamos también forma parte de la experiencia.

Te propongo un desafío.

En tu próximo viaje elegí al menos uno de estos seis hábitos y después contame cómo fue la experiencia. A veces, los cambios más pequeños son los que terminan dejando la huella más grande.

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