Viajar con mascotas: qué estamos dispuestos a resignar?

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By Gaby Jatón

Viajar o no con mascotas. Esa es la cuestión.

Cira

En los últimos años es cada vez más frecuente encontrarnos con viajeros que recorren el país acompañados por sus perros y, en menor medida, por sus gatos. Argentina tiene una de las tasas de tenencia de animales más altas de la región y, según distintas mediciones, ocho de cada diez hogares conviven con una mascota. Así que no es extraño que esa convivencia también haya empezado a transformar nuestra manera de viajar.

Clemente

Cada vez encontramos más alojamientos pet friendly y también restaurantes, parques, playas y otros espacios que permiten que nuestras mascotas nos acompañen. Para muchas personas es una posibilidad fantástica: no tener que separarse durante las vacaciones de ese compañero que forma parte de la familia.

Pero yo tengo que hacer una confesión: a mí me encantan las mascotas. Amo a mis perros y, sin embargo, todavía no termino de decidir de qué team soy.

Porque cuando llego a un lugar hago un ejercicio bastante particular. Empiezo a imaginar cómo sería ese paseo si tuviera un animalito conmigo. Y ahí aparecen las dudas.

Seguramente no podría entrar a todos los museos que me gusta visitar. Habría excursiones que tendría que descartar y determinados lugares en los que quizás sería complicado moverme con un animal. Y hay algo que tengo bastante claro: tampoco me gusta la idea de dejarlo solo en el motorhome mientras nosotros salimos a hacer alguna actividad.

Pero después estoy en una playa, en un parque enorme, caminando por un lugar hermoso, y no puedo evitar pensar lo bien que la estaría pasando mi perro conmigo.

Y vuelvo a dudar.

Cuando el viaje también decide por nosotros

Puchito @viajandoconelbicho
Puchito @viajandoconelbicho

Cuando preparo un viaje me gusta tener una idea bastante clara de lo que quiero conocer. Busco lugares, miro horarios, calculo tiempos y voy armando ese itinerario que, en mi cabeza, parece perfecto.

Pero después llego al destino y empiezan a pasar cosas que no estaban en los planes.

Aparece un lugar que no conocía, alguien me recomienda una visita, cambia el clima o simplemente tengo ganas de quedarme un rato más donde estoy. Y ahí recuerdo que, por suerte, el viaje también tiene su propia manera de decidir por dónde llevarme.

León – @oroymielunafamilianomade

Quizás por eso me cuesta pensar qué pasaría si viajara siempre con una mascota. Porque tendría que incorporar una variable más a esa libertad que tanto disfruto cuando estoy viajando.

Y no necesariamente sería algo malo. Al contrario.

Probablemente me obligaría a mirar el destino de otra manera, a buscar otros lugares, a caminar más, a disfrutar de una plaza, de una playa o de un sendero sin estar pensando siempre en cuál es la próxima actividad. Pero también sé que habría decisiones que tendría que tomar de otra manera.

Kika @lapoderosaporelmundo

Una vez, en la Caverna de las Brujas, en Malargüe, conocimos a una familia que había dividido la visita en dos días porque los animales no podían ingresar. Uno de ellos se quedaba en la cabaña con el perro mientras el resto hacía la excursión.

En ese caso podían organizarse porque la visita llevaba solamente unas horas. Pero me acuerdo de que me quedé pensando: ¿yo estaría dispuesta a hacer eso por viajar con mi mascota?

Porque ahí aparece la verdadera pregunta.

Qué lugar ocupa nuestra mascota en el viaje?

Qué pasa si quiero entrar a un parque nacional? Qué hago si tengo una excursión de varias horas? Y si llego a un lugar que tenía muchísimas ganas de conocer y no puedo entrar con mi perro?

Dazzer @lapoderosaporelmundo

Ya sé lo que me van a decir los del team mascotas.

“Gaby, vos sabés que hay cosas que no vas a poder hacer, pero la compañía lo compensa”.

Y sí. Tienen toda la razón. Para quienes viajan con sus mascotas, seguramente compartir ese momento tiene un valor mucho mayor que entrar a un museo o hacer una excursión determinada. Y lo entiendo. De hecho, cada vez que estoy frente a un paisaje increíble y pienso “qué lindo sería que estuviera acá conmigo”, entiendo perfectamente esa sensación.

Porque hay lugares que dan ganas de compartir. Una playa tranquila, un parque enorme, una caminata por el bosque, una tarde al aire libre. Y quizás descubrir esos lugares con una mascota al lado sea otra manera de viajar. Pero todavía no sé si yo estoy dispuesta a esa entrega.

No sé si quiero que la elección de un destino dependa de si puedo entrar con mi mascota. No sé si estoy dispuesta a cambiar un itinerario, dividir una visita o resignar una excursión.

Y al mismo tiempo tampoco sé si quiero perderme esa otra parte del viaje: verla correr por una playa, caminar conmigo por un sendero o simplemente tenerla cerca mientras descubro un lugar nuevo.

Quizás la respuesta también esté en el destino

Pipi y Chipa @elgranviajedenimu

Con el tiempo aprendí que no todos los viajes necesitan ser iguales.

Hay viajes que tienen un itinerario bastante marcado y otros en los que dejo más espacio para ver qué aparece. Hay destinos en los que quiero visitar museos, hacer excursiones y conocer la historia del lugar, y otros en los que lo que busco es simplemente caminar, mirar, parar y disfrutar.

Lulú y Martita @martitatitaviajera

Quizás con las mascotas pase algo parecido.

Tal vez no tenga que decidir si soy definitivamente del team “viajar con mascotas” o del team “mascotas en casa”. Quizás la respuesta dependa del viaje. Del destino, de la duración., de las actividades, del animal que tenemos y, también, de las ganas que tengamos nosotros de hacer ese tipo de viaje.

Porque viajar con una mascota no es solamente encontrar un alojamiento que acepte animales. Es aceptar que probablemente algunas cosas van a cambiar. Y eso no necesariamente es una renuncia.

A veces cambiar el itinerario también puede llevarnos a descubrir algo que no habíamos previsto. A veces no entrar a ese museo significa terminar caminando por una plaza que no estaba en los planes. A veces quedarse unas horas más en un lugar termina siendo uno de esos recuerdos que después aparecen cuando pensamos en un viaje.

Y ahí vuelvo a algo que me gusta mucho de viajar: podemos planificar, pero nunca controlamos completamente lo que va a pasar.

El viaje siempre tiene algo para proponernos.

Yo, por ahora, sigo sin saber de qué team soy.

Hay viajes en los que me encantaría tener a mis perros conmigo y hay otros en los que sé que disfrutaría mucho más de lalibertad.Y  quizás esté bien no tener una respuesta definitiva.

Quizás no se trate de elegir para siempre, sino de preguntarnos, cada vez que pensamos en un viaje, qué queremos vivir y qué estamos dispuestos a cambiar para compartirlo con ellos.

Porque viajar también es elegir.

Y a veces elegir significa dejar algo afuera para poder ganar otra experiencia.

Yo todavía estoy pensando qué estoy dispuesta a dejar afuera por viajar con mis mascotas.

Y ustedes, de qué team son?

Gracias por ser parte de este viaje

Y antes de cerrar, quiero agradecer especialmente a quienes se tomaron un ratito para mandarme sus fotos viajando con sus mascotas para acompañar este artículo.

Todas estas imágenes pertenecen a integrantes del grupo Viajando con Mascotas, que comparten sus viajes, sus compañeros de ruta y esos momentos que muestran, mejor que cualquier explicación, lo lindo que puede ser viajar juntos.

Gracias por abrirme una ventanita a sus viajes y por ayudarme a ilustrar esta historia con experiencias reales.

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