Cada 27 de septiembre se celebra el Día Mundial del Turismo, una fecha que coincide con la aprobación de los Estatutos de la Organización Mundial del Turismo en 1970 y que busca poner en valor la importancia social, cultural, política y económica del turismo. Pero cuando pienso en esta fecha, más que en una celebración institucional, me aparece una pregunta: desde cuándo la humanidad hace turismo? Y enseguida pienso que, de alguna manera, viajamos desde siempre.
Viajar está en nuestra historia

Mucho antes de que existieran los aviones, los hoteles, las agencias de viajes o los mapas turísticos, los seres humanos ya recorrían grandes distancias.
Los pueblos nómades se desplazaban en busca de alimentos, agua y nuevos territorios, y aunque aquellos viajes tenían necesidades muy diferentes a las nuestras, me gusta imaginar que también encontraban momentos para detenerse, descansar y disfrutar de lo que aparecía en el camino. Después llegaron los grandes viajes de exploración, Marco Polo, James Cook y tantos otros que recorrieron territorios desconocidos para ellos y fueron ampliando los límites del mundo conocido.
Durante mucho tiempo, además, viajar fue un privilegio reservado a las clases acomodadas. Había quienes podían pasar meses recorriendo otros países y continentes, mientras para la mayoría de las personas viajar estaba muy lejos de las posibilidades cotidianas.
Con el paso del tiempo, sin embargo, eso fue cambiando y el turismo comenzó a formar parte de nuestra vida de una manera mucho más habitual. Hoy viajamos por vacaciones, por trabajo, para visitar a la familia, para practicar un deporte o incluso para ir a ver un partido. Tenemos viajes largos y viajes cortos, escapadas, miniturismo y fines de semana en los que quizás recorremos apenas unos kilómetros, pero conseguimos algo que muchas veces necesitamos más de lo que creemos: alejarnos por un rato de la rutina.
Del viaje para la foto al viaje para vivirlo
Cuando estudiaba turismo, allá por el siglo pasado, recuerdo que muchas veces pensábamos el viaje alrededor del lugar que íbamos a conocer. Llegar a una montaña, contemplarla y sacarnos una foto. Pararnos frente a las Cataratas, guardar esa imagen como recuerdo y continuar el recorrido. Hoy nuestra manera de viajar cambió y, aunque la foto sigue estando, cada vez buscamos más que el destino nos permita vivir algo.

Si vamos a una montaña, quizás hacemos trekking, una cabalgata o la recorremos en bicicleta o en moto. Si llegamos a las Cataratas, podemos navegar y descubrir el paisaje desde otra perspectiva.
También podemos sentarnos a conversar con alguien del lugar, probar sus platos típicos, conocer sus costumbres y entender un poco más esa comunidad que estamos visitando. Ya no se trata solamente de mirar un destino, sino de involucrarnos con él, aunque sea durante unos días.
Y ahí aparece una palabra que, para mí, define buena parte del turismo actual: experiencia.
Porque podemos volver con cientos de fotografías, pero muchas veces lo que realmente permanece no es la imagen sino lo que nos pasó mientras estábamos ahí.
Las experiencias que nos quedan para siempre

Y las experiencias pueden ser de lo más diversas.
Puede ser navegar y sentir el golpe del agua cuando una ballena mueve su cola cerca de la embarcación, nadar junto a lobitos, pasar unos días en una comunidad en medio de la Puna o animarse a subir un cerro cuando quizás, a primera vista, parecía que esa experiencia no estaba al alcance de todos.
Son situaciones completamente diferentes, pero tienen algo en común: después de vivirlas, ya no volvemos exactamente iguales.
A veces viajamos para conocer un paisaje y terminamos recordando una conversación, o pensamos que vamos a buscar una aventura y lo que más nos queda es un sabor, una música, una historia o la manera en que alguien nos recibió.
Y es ahí donde el viaje empieza a ser algo más que el traslado de un lugar a otro. Se convierte en una experiencia personal, en algo que incorporamos a nuestra propia historia y que, muchas veces, seguimos contando muchos años después.
Viajar también es encontrarnos con otros

Hablar del Día Mundial del Turismo es hablar de una actividad que mueve personas, economías y comunidades, pero también es hablar de encuentro. Cuando viajamos, entramos en contacto con otras formas de vivir, de cocinar, de celebrar, de trabajar y de mirar el mundo. Y cuando alguien llega a nuestro lugar, también tiene la posibilidad de descubrir algo de nosotros.
Esa es una de las cosas que más me gustan de viajar: la posibilidad de salir por un rato de nuestro pequeño universo cotidiano y
descubrir que existen muchas otras maneras de vivir, de pensar y de relacionarnos con un territorio. Quizás por eso hoy encontramos tantas formas diferentes de hacer turismo: turismo de naturaleza, cultural, gastronómico, rural, de aventura, accesible y tantas otras propuestas que aparecen y se transforman junto con nuestra manera de viajar.
Los destinos también cambiaron. O quizás cambiamos nosotros y empezamos a mirarlos de otra manera. Ya no buscamos solamente qué hay para ver, sino qué podemos vivir, qué podemos aprender, con quién podemos conversar, qué historia podemos conocer y qué experiencia podemos llevarnos de regreso.
Celebrar el turismo es celebrar las ganas de viajar
Por eso, para mí, el Día Mundial del Turismo es mucho más que una fecha en el calendario. Es una buena oportunidad para celebrar los viajes, a quienes trabajan para hacerlos posibles y, sobre todo, a quienes alguna vez sintieron esa mezcla de curiosidad y entusiasmo que aparece cuando empezamos a pensar en un próximo destino.

Porque viajar no es solamente llegar a un lugar. Es todo lo que sucede mientras estamos ahí y todo aquello que nos llevamos cuando volvemos. Una imagen, un paisaje, un sabor, una charla, una anécdota, una persona que conocimos en el camino. Experiencias que después aparecen, muchas veces inesperadamente, cuando volvemos a casa y que terminan formando parte de nuestros recuerdos.
Y quizás de eso se trata viajar: de sumar historias que después pasan a formar parte de nuestra propia historia.
En Viajero Frecuente seguimos haciendo eso cada semana: viajar a través de las palabras, compartir destinos, historias y experiencias, y tratar de inspirarte para que vos también encuentres ese próximo lugar que tengas ganas de descubrir.
Y ahora te toca a vos: cuál fue ese viaje o esa experiencia que recordás no solamente por el lugar que conociste, sino por todo lo que viviste mientras estabas ahí? Contanos. Porque las historias de los viajeros también son parte de este viaje.